Se trataba de "evaluar" un año. Aunque ella no creía en esas cosas que además le parecían tan sin importancia, decicidió hacer una excepción y sumarse a las miles de voces que le decían que lo haga. No cayó -obviamente- en los demás cuentos de cábalas, como el uso de prendas de colores específicos, maletas llenas de ropa para un viaje, dinero, uvas, etc.
Llegó así la hora de poner por escrito lo que de su año era necesario evaluar. Vinieron recuerdos desde los primeros meses, enero, febrero, marzo. Hubo despedidas que marcaron su vida sentimental de alguna manera, despedidas definitivas y definitorias. Mucha tristeza pero también el firme propósito de no volver a comenzar una relación de este tipo. Vinieron recuerdos de gente que vino, que dijo y prometió, hizo y juró, pero nada quedó.
Mediados de año, ella recuerda haber conocido a mucha gente, amigos nuevos cada día. Bah!!, qué amigos?, eran solo pasajeros de un tren que llegaba y salía cada día. Sin embargo hay cosas que quedaron: risas, música, conversaciones, y más.
Agosto, septiembre, no hay memorias claras de esos meses. No entiende por qué si en realidad son tan cercanos. Mira caras, momentos, vivencias, pero nada claro, nada trascendente.
Octubre, oh qué mes!. El mes que le trajo consigo lo más lindo que hasta ahora tiene, un regalo que dura y que crece cada día más. Octubre le trajo el amor tan esperado.Es este el mes que ella tiene con mayor fuerza en su memoria y en su corazón.
Noviembre, alegrías y penas. Viajes, conversaciones, el amor que crecía. El frío del invierno empezó a calar fuerte también. Recuerda que este mes le dejó grandes regalos que perdurarán.
Así llega finalmente dicimebre, el mes en donde las ambiciones de cruzar fronteras y reecontrarse con el ser amado, la invadieron.
Aunque aparecen confusiones, añoranzas y momentos que le empujan a rendirse, por el tiempo, la distancia y demás, ella quiere con toda su alma, fuerza y deseo, volver a estar con quien la hizo ver el ocaso y la llenó con su pureza y mirada sincera.
Llegó así la hora de poner por escrito lo que de su año era necesario evaluar. Vinieron recuerdos desde los primeros meses, enero, febrero, marzo. Hubo despedidas que marcaron su vida sentimental de alguna manera, despedidas definitivas y definitorias. Mucha tristeza pero también el firme propósito de no volver a comenzar una relación de este tipo. Vinieron recuerdos de gente que vino, que dijo y prometió, hizo y juró, pero nada quedó.
Mediados de año, ella recuerda haber conocido a mucha gente, amigos nuevos cada día. Bah!!, qué amigos?, eran solo pasajeros de un tren que llegaba y salía cada día. Sin embargo hay cosas que quedaron: risas, música, conversaciones, y más.
Agosto, septiembre, no hay memorias claras de esos meses. No entiende por qué si en realidad son tan cercanos. Mira caras, momentos, vivencias, pero nada claro, nada trascendente.
Octubre, oh qué mes!. El mes que le trajo consigo lo más lindo que hasta ahora tiene, un regalo que dura y que crece cada día más. Octubre le trajo el amor tan esperado.Es este el mes que ella tiene con mayor fuerza en su memoria y en su corazón.
Noviembre, alegrías y penas. Viajes, conversaciones, el amor que crecía. El frío del invierno empezó a calar fuerte también. Recuerda que este mes le dejó grandes regalos que perdurarán.
Así llega finalmente dicimebre, el mes en donde las ambiciones de cruzar fronteras y reecontrarse con el ser amado, la invadieron.
Aunque aparecen confusiones, añoranzas y momentos que le empujan a rendirse, por el tiempo, la distancia y demás, ella quiere con toda su alma, fuerza y deseo, volver a estar con quien la hizo ver el ocaso y la llenó con su pureza y mirada sincera.








Al salir a la calles, tan tarde, cuando alguna gente ya duerme y otra piensa tan solo en regresar a un espacio donde sienta un poco de calor y palabras de consuelo, una mirada de madre o un café caliente. Mientras otros pasean libremente por los caminos con luces y música, con olores a alcohol y voces feroces que buscan saciar insitintos y calmar pasiones. Me uno por un momento a la masa de pasos vivos, de manos ardientes y ojos vacios. Pero de pronto me doy cuenta que las luces empiezan a alumbrar a las sombras, esas que se refugian en las esquinas, en los rincones, ahí donde el volúmen de la música es más leve y los cuerpos tan solo se mueven al compás de las caricias 'apasionadas' por el mandato de una bebida de colores y efectos fuertes y duraderos tan solo por unos fétidos segundos. Al girar veo a alguién, que despues se convierte en masa, y a esa masa que se transforma en 'la guía' de una conducta tan salvaje que acapara a todo el resto atrás suyo. Mis ojos ya sienten que lo mirado es lo mismo en todos lado, no hay variaciones, tan solo movimientos más profundos, pero también más manos que al apretar y ser apretadas no sienten lo sublime de una caricia. Qué decir de lo que siue, de lo que pasa fuera de esos rincones, de lo que se trata, no? Noches que oscurecen tan rápido como el tiempo que dura una canción...




Al mirar la pantalla , al teclear e ir formando palabras y frases algo "coherentes" -aunque no crea en eso de la coherencia- no son mas que habladurias, palabritas bien armadas, nada mas.











