Una imagen fantasmal, aterradora, que asusta, pero que solamente imaginaria. Esto describe a un espectro.
Pero acaso conocemos a nuestro propio espectro, a áquel que vive en nuestro interior y que sale cuando el grito de una multitud lo llama?. Ese "monstruo" del que no queremos apoderarnos, ser su dueño ya que desdice mucho lo que que creemos ser.
Quiénes somos cuando actuamos como todos los demás. Quiénes somos en ese contagio masivo?. Caemos bajo esa sugestionabilidad en donde el "yo" deja de ser un sujeto único para convertirse en un "nosotros" que puede hacer frente a todo(s) lo que se aparezca. Es el convencimiento de un infinito poder que nos ciega hacia el alcance de una meta común.
Nuestra voz es apagada por el eco de miles de voces que sólo responden a un deseo inpropio, un deseo ajeno, el deseo de ese espectro del que se ha hablado en un comienzo...
lunes, 29 de junio de 2009
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