Después de todos estos años no he aprendido a soñar con la cabeza ni pensar con el corazón.Después de todos estos años no he escuchado la voz de mi conciencia para actuar, sino que he seguido el sonido de lo que mis instintos han dicho.
Después de todos estos años no he hablado con mi voz, sino con una lengua prestada por un ser silencioso y meditabundo.
Después de todos estos años aun sigo creyendo que las fantasías se hacen realidad tan solo con desearlas y pedirlas con toda la fuerza.
Lo que no ha cambiado se ha clavado dentro y endurecido como una roca.
Lo que no ha cambiado ha sido la escencia de un ser que dice que la fuerza de los deseos es lo más grande y más fuerte que existe.
Lo que no ha cambiado es una niña que recoge flores de colores y las hecha en su cama esprando que crezcan e iluminen su habitación.
Lo que no ha cambiado es el abrazo fuerte y deseoso de perdurarse eternamente.
Lo que viene son lágrimas de coraje y dolor por una roca que se ha roto, por deseos no cumplidos, por no ver las flores crecer, por la auscencia de abrazos perdurables.
Lágrimas de pena, lágrimas de angustia, pero sobre todo lágrimas ansiosas de un pañuelo que las seque, de una sonrisa que les siga y de un atardecer luminoso.
Aunque el tiempo haya pasado y las personas vengan y se vayan, los recuerdos están, aún presentes, aún perdurables, aún falta un poquito, tan solo un poquito para encontrar ese "borrador de añoranzas"...
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