sábado, 29 de noviembre de 2008

El y ella

El
El llegó, y fue suficiente para cambiarlo todo.
El hizo lo que antes nunca nadie había hecho, tan solo con una mirada.
El puso las mismas cosas pero en un lugar diferente
El dijo las mismas palabras pero ella las oyó con diferentes oídos.
El la beso y sintió la pureza de lo compartido
El con sus manos limpias logró tomar de ella su esencia misma.

Ella
Ella lo vio y supo inmediatamente que sus sonrisas debían compartirse.
Ella lo tocó y sintió que ya había sido suyo.
Ella lo besó y entendió que lo amaría para siempre.
Ella le habló y escuchó la voz de su corazón
Ella le tomó de la mano y caminó junto a él hacia donde la luz del sol iluminaba

El y ella se miraron a los ojos y miraron a uno solo
El y ella se amaron

jueves, 27 de noviembre de 2008

Cuando algo empieza

Se siente un olor fresco, un olor puro, natural.
Se escucha una canción con más atención a cada una de las letras, a cada una de las melodías, a las voces.

Cuando algo empieza parece que nunca terminará, parece que se quedará y que siempre perdurará; las sonrisas por doquier, las miradas a flor de piel, las manos agarradas, los paseos mañaneros, los abrazos fuertes, las conversaciones que no faltan, los suspiros cálidos, la tibieza de los cuerpos, los besos a cada instante y un olor a felicidad.
Cuando lo que empieza sigue, lo que sigue va más allá. Más lejos, hacia un lugar inexistente aún, un lugar donde se quiere y no llegar. Ese lugar atrae los pasos, se escuchan ecos que vienen y van. Todos quieren ir, pero todos temen quedarse y no poder salir nunca más.

Cuando algo empieza, quien sabe a donde irá...

domingo, 2 de noviembre de 2008

Título, introducción o prólogo?

Ha pasado mucho tiempo, aunque el tiempo en su dimensión temporal como tal no es lo realmente importante, lo verdaderamente valioso o digno de ser anotado aquí, es todo lo que en ese tiempo se ha hecho o dejado de hacer.
Hecho: muchas cosas, muchas historias. Lo mejor, lo que se ha hecho con unas manos limpias y con una sonrisa en una cara radiante de alegría, dejando atrás las recriminaciones, auto-castigos, complejos, penas, vacíos por lo que una vez estuvo y a la vez no, fantasmas, todo bajo la influencia de esos, quienes repartieron lo que ya no quisieron. Hecho lo que el eco de el corazón ha dicho. Lo más renovador ha sido ver-se y amar-se. Sentir que la espontaneidad de las miradas hacen efectos.
Y dejado de hacer: dejado de hacer eso que se hacía porque había que hacerlo y no realmente porque se quería. Dejar esas cadenas pesadas que se las arrastraba por lugares desolados, por tierras áridas, dejar atrás esas manos cerradas y tímidas de nuevos saludos. Dejar miradas frías y sin un norte, para pasar a abrazos cálidos y apretados.
Todo esto que ha “pasado” no ha sido en vano. Todo lo que pasa no pasa simplemente, se queda y permanece.