lunes, 21 de julio de 2008

Sonrisas, alegrías, placeres


Hay veces que las sonrisas no tienen un ‘porque’. Las alegrías que no tienen una causa. Y los placeres van más allá de lo terrenal. Es ahí cuando pretendo sucumbir en lo más profundo del holocausto en señal de ofrenda por mi satisfacción de libertad.
Si todo lo que pasa a diario, todo lo que se ve y se siente, todo lo que se oye y se percibe, si todo eso no es recibido con manos, ojos y corazón abierto, nada tiene sentido. Nada!

Las sonrisas perdidas no necesitan encontrar un cauce, pues lo que se ve en la orilla es el agua fresca y natural fruto de una lluvia renovadora. Las alegrías son también esperanzas pero no solo ‘en espera de’ sino con el ‘pre-supuesto de’.

Sanar las heridas, curarlas con paños, dar gritos de dolor al sentir la acidez de la medicina. Todo eso es parte de lo que dejan las cicatrices, pero que a su vez dan origen a una piel nueva, a un respirar más aliviado.

Los placeres de la vida son solo eso: placeres, que si van acompañados de la alegría con una sonrisa franca y abierta, pueden perdurar y ser imborrables, incluso en un cuento de hadas en el que todavía me veo inmersa…

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