martes, 30 de diciembre de 2008

"Evaluación"


Se trataba de "evaluar" un año. Aunque ella no creía en esas cosas que además le parecían tan sin importancia, decicidió hacer una excepción y sumarse a las miles de voces que le decían que lo haga. No cayó -obviamente- en los demás cuentos de cábalas, como el uso de prendas de colores específicos, maletas llenas de ropa para un viaje, dinero, uvas, etc.
Llegó así la hora de poner por escrito lo que de su año era necesario evaluar. Vinieron recuerdos desde los primeros meses, enero, febrero, marzo. Hubo despedidas que marcaron su vida sentimental de alguna manera, despedidas definitivas y definitorias. Mucha tristeza pero también el firme propósito de no volver a comenzar una relación de este tipo. Vinieron recuerdos de gente que vino, que dijo y prometió, hizo y juró, pero nada quedó.
Mediados de año, ella recuerda haber conocido a mucha gente, amigos nuevos cada día. Bah!!, qué amigos?, eran solo pasajeros de un tren que llegaba y salía cada día. Sin embargo hay cosas que quedaron: risas, música, conversaciones, y más.
Agosto, septiembre, no hay memorias claras de esos meses. No entiende por qué si en realidad son tan cercanos. Mira caras, momentos, vivencias, pero nada claro, nada trascendente.
Octubre, oh qué mes!. El mes que le trajo consigo lo más lindo que hasta ahora tiene, un regalo que dura y que crece cada día más. Octubre le trajo el amor tan esperado.Es este el mes que ella tiene con mayor fuerza en su memoria y en su corazón.
Noviembre, alegrías y penas. Viajes, conversaciones, el amor que crecía. El frío del invierno empezó a calar fuerte también. Recuerda que este mes le dejó grandes regalos que perdurarán.
Así llega finalmente dicimebre, el mes en donde las ambiciones de cruzar fronteras y reecontrarse con el ser amado, la invadieron.
Aunque aparecen confusiones, añoranzas y momentos que le empujan a rendirse, por el tiempo, la distancia y demás, ella quiere con toda su alma, fuerza y deseo, volver a estar con quien la hizo ver el ocaso y la llenó con su pureza y mirada sincera.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Mares de incertidumbres - ahogos súbitos

Al tratar de cruzar las aguas frías y profundas de un gran mar llamado "añoranza", me encontré con que con mi nado no era tan veloz ni eficaz como lo había pensado, ni siquiera tenía la fuerza con la que empezé al lanzarme al agua.
Mientras más avanzaba, más lejana veía la meta, a cada minuto veía más trabas, más dificultades al respirar dentro del agua. La "añoranza" se hacía cada vez más fuerte, y el deseo de pasar por y a travez de ella, estaba casi por llegar a su punto máximo, a su frenesí.
Llegaron así los pensamientos de regresar al punto de partida, de empezar de nuevo, de buscar otros caminos, de rendirme. El deseo de saber que pasará me llevo con la fuerza del agua que cada vez se ponia más fría, hasta congelarme. De pronto el aire empezó a faltar, mis pulmones ya no funcionaban con la misma vitalidad. Un riesgo de ahogamiento era eminente.
El ahogo vino, un ahogo súbito, un ahogo con sabor a una incertidumbre frustrada.
Los mares que a veces hay que cruzar, no son siempre los mares que uno quisera cruzar. El sabor del agua puede cambiar, un poco más salada, un poco menos.
En fin, al nadar es cuando se puede ver que el mar "añoranza" muestra que sus aguas o son tan cristalinas como se creía.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Pensamientos de media noche

Estaba en mi habitación oscura, un poco tarde, antes de la media noche. Oía los sonidos de los carros, las sirenas, los perros ladrando, unas puertas que se abrían y otras que se cerraban, gente murmurando en las calles, aviones aterrizando, luces apagándose. En fin, el día terminaba para la gran mayoría y para otros, apenas empezaba.
Para mí, el día estaba empezando a darme conclusiones, resultados, desenlaces…
Los ojos que se van cerrando y el corazón que se va abriendo hacia lo más profundo. Es un mirar hacia uno mismo, un mirar/se en la absoluta soledad. Durante la contemplación de uno mismo es cuando se puede ver con más certeza al resto y hacia cada uno de los sonidos que se producen en las muchedumbres.
Miré que no estoy sola, aún estándolo, miré que mis manos pueden producir mucho más que un saludo o una caricia, miré que mis ojos ven más allá que a esta pantalla de la computadora y sobre todo miré que soy mirada por otros.
Otros que están y no están, otros que hablan en silencio, que gritan sin vos, que tratan de aferrarse a rocas que se están derrumbando. Otros que viven en un mundo donde ya no cabe nadie más.
Es a ese mundo al que no quiero llegar, prefiero quedarme en mi habitación oscura. Prefiero mirarme en un espejo y aún sentir que puedo reconocerme. En esa media noche que se acerca mientras escribo estas letras, continúan los aviones pasando, los carros, las sirenas, los perros, las puertas, la gente, las luces…Y yo sigo aquí, pensando en lo que fue y en lo que será.