Tengo al frente una ventana grande que me muestra la neblina cayendo sobre unas inmensas montañas verdes y floreadas. Un cielo algo azul, algo oscuro, algo luminoso. Tengo a lado cuatro paredes de colores diferentes, algo claras, algo anaranjadas. Tengo atrás toda una vida, unos recuerdos, unas sonrisas, unas canciones, unos olores, unos juegos, unos amigos, unos sueños cumplidos , otros editandose, otros en proceso y otros más en camino. Tengo abajo un suelo inestable por donde mis pisadas van dejando huellas perdurables y diafanas. Abajo esta también un suelo por donde todos han caminado, unos más fuerte otros más rápido, unos en silencio otros estrenduosamente.
"Todo lo que tengo es todo lo que soy", dicen por ahí, no?. Pues lo que yo tengo es lo que me hace ser. Lo que me dieron, lo que conseguí, lo que busqué, lo que encontré, lo que pedí, lo que viví.
Qué viene ahora, qué es lo que estará adelante, a los lados, atrás y debajo?. Esas montañas que veo al frente, tan grandes, tan impávidas de todo lo que pasa a su alrededor, esas montañas me hacen dar cuenta de que nada tengo, nada es y nada será. Nadie valora el "no-tener", mientras más llenas estan las manos de "algo", mas "felices" se puede llegar a ser, no?. Eso es lo que diría una falsa teoría de la propiedad o pertenencia, teoría aplicada a/en toda relación humana: Qué tienes?. Qué me das?.
Me sigo preguntando entonces: Qué tengo?