Son pocos, pasan a veces desapercibidos, sin animos de presumir. Los hay en diferentes lugares, pero generalmente no son suficientes para la demanda, el mercado es tan grande que escasean cada día más. Se caracterizan por no decir mentiras, por hablar claro, por dar su mano, un abrazo si es necesario, escribir un corto mensaje o una llamada, dar y dar.
No tienen reparos en auto-invitarse a tus momentos de duelo, pena, soledad o melancolía. Tampoco esperan a que sea un día claro y asoleado para aparecer frente a ti. No te buscan, solo te encuentran, no tedan tan solo un abrazo, te dan su alma. No disimulan su sonrisa, te la muestran y la comparten. No hablan sobre ti, hablan contigo. No te invitan a un café, te lo llevan. No te preguntan como estás, lo saben.
Así son ellos, tan simples, tan claros, tan buenos, tan sinceros y solidarios. Tan escazos…
Para mis pocos pero buenos amigos.
sábado, 10 de enero de 2009
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